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¿Donde andarás?, me hizo recordar mi historia con Natalia, y se las quiero contar, así la conocí: 


Todo comenzó cuando recibí una invitación de un colegio cristiano, estando allí el día del concierto, algunos saltaban, otros tan solo escuchaban y muy pocos, levantaban sus manos. No obstante, alguien me llamó radicalmente la atención: era una jovencita que le cantaba a Dios con una actitud de total entrega. Traté de concentrarme en lo que debía hacer pero me era imposible pasarlo por alto. Quería saber quién era.

Después de saludar a varias personas y firmar algunos discos se me acercó un amigo que hacía algún tiempo no veía, después de un rato me preguntó si estaba interesado en mandar a hacer afiches, le dije que sí, entonces trajo a una de las hijas de la persona que me ayudaría con la papelería.

Me llevé una gran sorpresa; era ella, la chica que había robado mis miradas. Así que me puse muy nervioso porque no podía creer que estuviera hablándole. Ella me dijo que si quería me daba los números de teléfono para contactar a su papá, yo le respondí que me urgía hablarle, pero la verdad es que no lo llamaría precisamente a él. Yo quedé flechado y con muchos deseos de  llamarla, pero pasaron algunos días para hacerlo.

Cuando llegué a su casa para hablar con su papá sobre los afiches, escuché que su esposa llamaba a Natalia para que bajara a saludar. Por lo que pude notar ella no lo quería hacer, pero para mi alegría lo hizo aunque un poco antipática, después de hablar un rato me di cuenta que tenía novio, relación que sus padres no aprobaban.

Ellos me instaron a darle un bueno consejo, pero ella no quedó muy convencida. Después de seguir llamándola a su casa, un día me preguntó sin rodeos cuál era mi intención al llamarla tanto. Me quedé hecho una “barra de hielo”, así que insistí muchas veces, hasta que aceptó una invitación a salir, luego me enteré que su mamá la había obligado.

Comenzamos a conocernos, ella por su parte, despertó un interés especial por conocerme. Meses después de salir la llevé a un restaurante italiano donde le propuse que fuera mi novia. Sus padres nos dieron la bendición y tiempo después un 5 de diciembre le propuse matrimonio en medio de un concierto en el estadio “El Campín”. De esa forma conocí a Natalia Rodríguez, una mujer apasionada por Dios y con una hermosura única.

¿Cuál es tu historia? ¿Qué le dirías a esa persona sin conocerla? ¿Dónde andarás?