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¿Te gustan los procesos?

Cada meta lograda es satisfactoria, pero el proceso hacia ese logro no siempre nos resulta tan alentador. Dar cada paso requiere esfuerzo y más aún cuando parece que no es posible avanzar. Así ocurre con las pruebas, etapas que desde nuestro punto de vista sería preferible esquivar pero que son necesarias para crecer y ser formados.

También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia. Y la resistencia desarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación. Y esa esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor. Romanos 5 3:5

Las pruebas exponen lo que hay en el corazón y ejercen presión para que seamos transformados en mejores personas o decidamos retroceder. Es doloroso, incómodo y hasta frustrante cuando en medio de la prueba no vemos salida, llegan la duda y el miedo, un contexto en apariencia hostil pero perfecto para encontrar el poder soberano de Dios.

Si estás pasando por un momento difícil aprovecha para conocer algo nuevo de Dios.

Tenemos que perseverar

Como se afina una guitarra, te gustaría solo hacerlo una vez y que quede lista pero en cambio cada vez que quieres usarla tienes que afinarla ya que solo así logras bellas melodías.

La confianza se basa en lo que creemos y eso se forma mediante la relación con Dios. Al pasar tiempo con él entendemos que nos ama y que no nos haría daño jamás y su palabra nos da esperanza y la confianza para perseverar a pesar de lo que estemos viviendo.

Muchos dicen que quienes han tenido más dificultades conocen más a Dios y creo que tiene mucho sentido ya que en nuestra dificultad llega él para recordarnos quién es.  

Dios bendice a los que soportan con paciencia las pruebas y las tentaciones, porque después de superarlas, recibirán la corona de vida que Dios ha prometido a quienes lo aman. Santiago 1:12 (NTV).

 

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