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Guerra por tu paz

Poco atractivo, no deseable, despreciado, rechazado, hecho para el sufrimiento, abandonado, solo, desestimado, enfermo, herido, golpeado, humillado, agredido, vulnerado, quebrantado, cansado, fatigado, molido, crucificado; ¿te sientes identificado en algo?

Tal vez piensas que nadie puede entender lo que estás pasando, que no hay solución o salida para lo que vives pero eso es justamente por lo que Jesús derramó su preciosa sangre, no solo para entenderte, además para sacarte de lo que sea que estés atravesando y cambiar por completo tu situación.

Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados. Isaías 53: 5

Todo lo que Jesús sufrió tuvo como propósito la salvación que trae esa paz que todos buscamos y que solo se encuentra en Él. La paz llega cuando luego de sufrirlo todo, Jesús abre el camino para reconciliarnos con Dios y eso permite que sus bendiciones lleguen a nuestras vidas.

Lo que Isaías escribió 700 años antes de que Jesús naciera es dramático, conmovedor, poderoso y expone razones únicas para amar a Dios y recibir lo que Jesús hizo en la cruz para darnos vida y salvarnos de cualquier forma de muerte. Recordar cada detalle y entender el significado de todo lo que vivió en el calvario nos lleva a comprender la magnitud de su amor por nosotros y si lo permitimos conquista nuestro corazón.

“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. Marcos 12:30