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Los primeros minutos siempre cuestan, parecen infinitos, pero luego entras en un momento maravilloso, tu cuerpo libera la hormona del estrés, tu cerebro se oxigena, tu sistema inmunológico se activa y todo parece encajar perfecto, para crear una atmósfera ideal donde todo habrá valido la pena: nos conectamos con Dios, eso hace de rodar una experiencia única que con cada pedaleo no solo trae paisajes nuevos sino pensamientos y momentos inolvidables con Dios.

Recuerdo el dolor del primer día en que salí a montar, unos vecinos me invitaron y otra persona que también salía por primera vez se mareó, perdió un poco el sentido y cayó encima mío. Confieso que aproveché y me quedé también ahí, y es que no era nada fácil pero a pesar de eso me gustó y comencé a salir también con un grupo que conocí en la iglesia a la que asisto.

Motivos para rodar

Aunque practiqué tenis por 5 años y cuando era joven jugaba fútbol, al encontrarme con el ciclismo me pareció un deporte muy completo que además de permitirme mantener un buen estado físico, me ha dado la posibilidad de pasar tiempo con personas importantes para mí, sobretodo con mi esposa, ella también ha adquirido un gusto especial por rodar.

Encontré que además es un escenario perfecto para conocer a otras personas y hacer nuevos amigos mientras tu cuerpo no sufre tanto como en el fútbol o en el tenis, en los que es más común maltratarlo.

Me ha encantado el hecho de conocer lugares con paisajes increíbles: He tenido el privilegio de rodar en diferentes países y ciudades, New Jersey, New York, Boca Ratón, Miami, San diego; Estuve en los desiertos de Las Vegas, he rodado aquí en Colombia en ciudades como Santa Marta, Barranquilla, Cartagena, Villavicencio, ibague, uno de los departamentos que más he rodado es Boyacá, es una tierra bellísima; Paipa, Duitama, Sogamoso, tunja y villa de leyva han sido alguna de esas bellas ciudades. A los alrededores de Bogotá es donde más he rodado, todos lugares espectaculares.

Ruta y Montaña

Antes prefería el ciclomontañismo, me encantaba la adrenalina de bajar las rocas pero en los últimos seis meses me enamoré de la ruta, me encantan las dos. La montaña porque tiene esa adrenalina de los barrancos, el barro, las piedras; y la ruta porque vas a una velocidad más fuerte, haces muchos más kilómetros, es más suave y no tienes que golpear tanto tu cuerpo.

Playlist para acompañar tu ruta, This is Alex Campos en Spotify